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lunes, 1 de diciembre de 2008

Conflicto de la Sede Merlo del CBC

LA LUCHA EN LA SEDE MERLO DEMUESTRA QUE ES POSIBLE DEFENDER IDEALES

Para el CBC el año 2008 comenzó con la conmoción del intento de cierre de la sede Merlo impulsado por la propia intendencia y acompañado por la inacción de las autoridades de la UBA. Gracias a la organización y la lucha por parte de docentes, estudiantes, la AGD y la FUBA se detuvo dicho cierre.

El conflicto desatado y su posterior desarrollo dejó varias enseñanzas que exceden y abarcan el CBC en general. Sin dudas es el mayor conflicto de 2008, que provocó la renunciade su director Eduardo Laplagne. El frustrado intento de cierre dejó al descubierto la política de municipalización y tercerización del CBC por parte de las autoridades de la universidad. No nos olvidemos que “la mecha que encendió el conflicto” fue el intento de Laplagne de que la sede Merlo pase a tener las mismas condiciones que algunas de las sedes del CBC ubicadas en la Provincia de Buenos Aires, condiciones que hacen que los municipios se hagan cargo de los salarios de los docentes (esto fue reconocido por el propio Laplagne en declaraciones al diario Clarín).

La inacción por parte de la UBA fue manifiesta, si tenemos en cuenta que recién de 90 días de toma del edificio con el dictado de clases y un juicio por usurpación entablado por el municipio (donde quedaron imputados el rector y el coordinador de sede) se promovieron acciones legales y un recurso de amparo por parte de las autoridades de la UBA, cuando lo tendría que haber hecho de inmediato.

El desastroso manejo del conflicto volvió a poner sobre el tapete uno de los grandes temas del CBC, que es la imperiosa necesidad de un plena institucionalización. Que no exista una comisión directiva deja a toda una unidad académica bajo los designios de dos personas, el rector y el director del CBC.

Si hubiese existido el espacio político que docentes y estudiantes reclaman, los problemas se hubieran resuelto con mayor celeridad y coherencia. Pero, claro, eso es peligroso para las autoridades, pues significaría transparentar el presupuesto y la toma de decisiones dejaría de ser arbitraria.

Parece que la UBA no ha aprendido nada del conflicto, excepto buscar la forma de disgregar la organización que los docentes lograron a través de las asambleas, dispersando de su lugar de trabajo habitual a los docentes que allí trabajan (por ejemplo el caso de la exclusión del profesor Sergio De Arias de matemáticas).

La UBA sigue firmando convenios con municipios sin hacer públicas las condiciones de los mismos y se sigue supeditando a los intereses políticos de algún municipio bonaerense. Una prueba de ello es el convenio firmado con la municipalidad de Moreno (que reemplazaría a la sede Merlo) donde el municipio decide prioridades, como horarios y carreras que se dictarán, cuando tendría que ser la UBA la que tome las decisiones.

Gladys Perri
Miembro de la Comisión Directiva del CBC

Nota publicada en “La Gremial”, Periódico de la Asociación Gremial Docente de la UBA – Nº 10/ Noviembre 2008 –

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